LA FORMA BRUTA


Aby Warburg sostiene que el discurso histórico nunca nace, que siempre puede volver a comenzar. El pasado, según Warburg, es algo tanto descubierto como inventado y no es mas que el mero producto de un inventor de la historia (el historiador), quien reconstruye la ausencia de su objeto perdido y da forma, desde su punto de vista y contexto, a un relato.

La Forma Bruta mira hacia nuestros origenes, investigando la representación a través del Museo. El proyecto relaciona objeto, dispositivo de exposición y el punto de vista de quien observa.

Se trata de (re) imaginar la Historia a traves de las imágenes, para entender que el presente lleva la marca de múltiples pasados y que nuestra historia tiene el poder de cambiar.


A lo largo de su existencia, la fotografía ha sido un dispositivo de aproximación al universo objetivo, de construcción de realidades, de afirmación testimonial. Pero también ha sido el vehículo de una visualidad desprendida de la mirada encarnada, que nos ha permitido explorar cómo se erigen ciertos imaginarios, ficciones, valores y narrativas culturales. Cada fotografía traduce algo del mundo, pero también nos invita a pensar sobre su sentido, comunicabilidad y representación social.

En La Forma Bruta, Martín Bollati ausculta y reconfigura el discurso antropológico a través del tratamiento visual de fotografías tomadas en diferentes museos europeos. Esto le permite, al mismo tiempo, bucear en nuestros orígenes – tal como lo transmiten los relatos científicos sobre la historia de la humanidad a partir de los variopintos vestigios que los museos conservan – como reflexionar sobre la forma en la cual los objetos y las imágenes nos “dicen” algo sobre esos orígenes – no sólo por su mera existencia sino, principalmente, mediante su exhibición institucional.

Para esto, el artista plantea un dispositivo inmersivo destinado a (re)imaginar y (re)editar el museo, sus relatos y sus archivos. Este dispositivo delega en el espectador la configuración de su punto de vista y el desafío de establecer nuevos vínculos con el pasado, proyectándose más allá de los conocimientos disciplinares. Un pasado que lo interpela personalmente, porque remite a su génesis, a sus ancestros, a la explicación de su lugar en el mundo. Un pasado, no por eso, menos inestable, sospechoso y ficcional.

Rodrigo Alonso
Texto Curatorial de la exposición individual de La Forma Bruta en el CCK-2018